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Comentario de “Elegia”


Comentario de ELEGIA del  Club de Lectura

Por el  Club de Lectura de Roncal (resumen de la tertulia)

Una historia íntima y universal sobre la vida un tanto gris del protagonista. Sus relaciones con el resto de personajes, sus visiones y actos de la vida, sus pasiones y decrepitudes.

Muerte, soledad, tristeza, vacío, vejez, arrepentimiento, enfermedad…son algunos de los temas que recorren y describen la narración.

Un recorrido de una vida a través de las diferentes etapas de su vida, una juventud “dichosa” y familiar que el protagonista recuerda con afecto y melancolía. Una vida adulta como tantas otras, resumida en matrimonios, trabajo, operaciones, amores…Una vejez, solitaria y melancólica, plagada de recuerdos. con el autoexámen de aquello que hicimos o dejamos de hacer, lo que podríamos seguir haciendo para vernos y sentirnos útiles…

Ese momento de la vida en el que paramos para hacer recuento , en el que echamos la vista atrás, ése es el momento del libro, resumido en: La vejez no es una batalla; la vejez es una masacre.


Philip Roth a través del libro nos muestra como el problema de la soledad se acentúa más a las personas que sólo pensaron en ellas y dejaban solos a otros: mujer, hijos,…

Refleja como los hijos con su actitud siguen patrones aprendidos de sus padres. Los hijos del primer matrimonio han vivido el desprecio de su madre hacia su padre.Su hija en cambio ha observado otra reacción en su madre y su trato es cordial y afectuoso.

En general aunque muestra situaciones bastante reales, para personas mayores resulta deprimente su pesimismo y deja claro que “Quien siembra vientos, recoge tempestades”

 

 

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Leemos “Elegia” de Philip Roth


Estamos leyendo Elegia de Philip Roth

Fecha de entrega:  30 de septiembre

Fecha de recogida: 28 de octubre

Sinopsis: Elegía narra con aparente sencillez estilística la tragedia más cotidiana que podamos imaginar: el proceso de envejecimiento y muerte de un hombre del que nunca sabremos el nombre, aunque sí sus más determinantes circunstancias vitales. A lo largo de las 150 páginas que contiene este breve libro, asistimos al progresivo proceso de deterioro físico de este hombre desconocido, jubilado, anciano, que simboliza al hombre contemporáneo con mayúsculas, que nos simboliza a todos nosotros en el mismo instante en el que le dejamos de ser útiles a la vida productiva y dinámica que exige desde hace décadas la vida urbana de los países desarrollados.

Roth nos cuenta con sólo unas precisas, determinantes y a veces líricas pinceladas la existencia entera de un hombre sin nombre, desde su infancia hasta su entierro, pasando por los eslabones que conforman la cadena de casi cualquier persona corriente de nuestro mundo: vida laboral más o menos exitosa (creativo publicitario en una buena agencia de publicidad de Nueva York), tres matrimonios insatisfactorios con dos hijos de una mujer y una hija de otra con los que mantiene relaciones muy desiguales entre sí, sueños de artista incumplidos, un hermano con el que sostiene una relación ambivalente, una notable pulsión sexual como expresión perfecta de vitalidad y energía…

Una vida por tanto bastante normal y corriente, no en exceso distinta en experiencias y sucesos de las que uno puede vislumbrar si mira a su alrededor, si tiene cierta edad y contempla con actitud crítica su propia existencia.

Ante la mirada y el entendimiento del lector, Roth hace avanzar la vida de este hombre haciendo especiales altos reflexivos en los momentos en los que la muerte hace acto de presencia en su vida, ya sea de manera tajante y directa (la aparición ante el protagonista niño de un hombre ahogado en la playa), o de forma más inclinada o tangencial, pero definitivamente preparatoria para el inevitable final (enfermedades, primeras hospitalizaciones…). Tal es así que un lector atento puede vislumbrar en Elegía una narración de un largo y natural Vía Crucis: el que sufre el ser humano contemporáneo en las sociedades occidentales al llegar a una determinada edad avanzada en completa soledad, gracias, paradójicamente, a los beneficios del alto nivel de vida logrado, y a la desintegración casi completa de la familia tal y como estaba concebida antes.

Este Vía Crucis al que hacemos referencia, como muy bien recoge Roth en algunos pasajes memorables de este libro, no sólo tiene que ver con las heridas físicas que le va señalando en su cuerpo el paso del tiempo al protagonista, sino también, y muy fundamentalmente, con la lenta pero inexorable desaparición del mundo al que pertenecía. Un mundo al que van abandonando los viejos paisajes del escenario personal, los compañeros de existencia, las pasiones motrices, los amores que en su día lo fueron todo.

Unos apuntes sobre el autor Philip Roth

Philip Milton Roth (Nueva Jersey, 19 de marzo de 1933) es un escritor estadounidense de origen judío, conocido sobre todo por sus novelas, aunque también ha escrito cuentos y ensayos. Entre sus obras más conocidas se encuentran: la colección de cuentos de 1959 Goodbye, Columbus, la novela Portnoy’s Complaint (1969), y su “trilogía americana”, publicada en los años 1990, compuesta por las novelas Pastoral americana (1997), ganadora del Pulitzer, Me casé con un comunista (1998), y La mancha humana (2000).

Muchas de sus obras reflejan los problemas de asimilación e identidad de los judíos de Estados Unidos, lo cual lo vincula con otros autores estadounidenses como Saul Bellow, Premio Nobel en 1976, o Bernard Malamud, que también tratan en sus obras la experiencias de los judíos estadounidenses.

Gran parte de la obra de Roth explora la naturaleza del deseo sexual y la autocomprensión. La marca registrada de su ficción es el monólogo íntimo, dicho con un humor amotinado y la energía histérica a veces asociada con el héroe y el narrador de Portnoy’s Complaint (1969), la novela que le trajo la fama.