Comentario a La piel del cielo


“LA PIEL DEL CIELO”

Vista del Volcán Popocaltepelt

Foto: Vista del volcán Popocaltepelt, un protagonísta más del libro

Hemos leído esta vez el libro de La piel del cielo de Elena Poniatowska que cuenta la peripecia vital de Lorenzo de Tena, nacido en la década de los veinte. Es hijo de madre soltera y de un señorito, y por su brillantez traba mistad con los hijos de la clase más acomodada. Inteligente desde su niñez, Lorenzo De Tena sobresale de entre sus compañeros de clase, pero su carácter inconformista, rebelde y cuestionador de la vida le apartan del destino que se abre ante él como miembro de las clases dirigentes. Lorenzo hace ostentación de su mal humor y de cierta paradójica incapacidad para apreciar la dimensión más cercana, la de su entorno, en beneficio de un talento excepcional para observar las estrellas.

La lectura ha sido algo densa ya que se abusaba de los nombres propios en perjuicio de las descripciones, y ciertos capítulos parecían no tener relación entre sí, como si cada uno de los hechos prinicipales de su vida no crearan una cadena causal y significativa globalmente, sino que fueran episodios meramente acumulaticios.

Quizás el libro se resuelva en las primeras 70 páginas donde todo rezuma humus, tierra y animalidad; donde se habla de unos niños criados entre el aroma del pan, el descifrar de las estrellas y el amor a los animales domésticos. El ansia de estos niños por conocer lo límites del mundo se fractura con la muerte de la madre, y  se ven arrojados a la realidad de las convenciones sociales, a la imperfección e inmundicia humana. Para el protagonista la confrontación con su horfandad resultará la aversión al género humano para sumergirse en su pasión por la astronomía.

El texto muestra la dicotomía de un país que mira al cielo del desarrollo económico que promete EEUU y el mundo anglosajón, y hunde sus pies en la tierra de un mundo principalmente indígena cuya sabiduría ancestral se hunde en la noche de los tiempos pero es incapaz de definirse o ejecutarse con la nueva ciencia.

Una compañera ha comentado la riqueza del texto si uno ha visitado México, el visualizar los paisajes, recordar los siguientes lugares le ha servido como inspiración y ha disfrutado muchísimo.

Quizás en la novela esperábamos algo más, al prometer en la sipnasis la fusión del conocimiento tradicional de las culturas precolombinas con la ciencia moderna encarnado en el destino de un hombre a quien su madre le transmitió el amor por la tierra. Sin embargo el protagonista pequeño-burgués intelectualoide que se asquea de la realidad política y ecónomica es un esteotipo demasiado fecundo y trabajado en la narrativa del Boom hispanoamericano, y que en un texto del año 2001 ya no aporta demasiado.  Hubiéramos necesitado algo más de ese olor a tierra y a enigma indescifrable que es la vida y el cosmos y algo menos del espíritu amargado y cínico de un personaje condenado a la soledad de su racinoalidad que odia la animalidad humana.

Recomendamos a Vargas Llosa en Conversación en la Catedral si lo que se busca es protagonistas de este tipo y los libros de La soledad de los números primos y El frío modifica la trayectoria de los peces para comprender la soledad del investigador de ciencias tan metido en su mundo que se ve superado por las emociones y las contradicciones humanas.

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Una respuesta a “Comentario a La piel del cielo

  1. Coincido mucho con la crítica, esperaba mucho más del libro.

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